Cada vez más familias recurren a la venta de comida, ropa usada, dulces y otros productos para generar ingresos. Los últimos datos laborales muestran además que Río Gallegos registró la mayor tasa de desocupación entre las ciudades patagónicas relevadas por el INDEC.
En distintas localidades de Santa Cruz se observa cada vez con mayor frecuencia la venta de comidas, panificados, alfajores, ropa usada y otros productos como una alternativa para generar ingresos.
Detrás de muchas de esas actividades existe una necesidad concreta: pagar servicios, comprar alimentos, sostener un alquiler o simplemente llegar a fin de mes.
El problema no es quien sale a vender para sostener a su familia. La preocupación aparece cuando la informalidad comienza a convertirse en una salida cada vez más habitual ante la falta de oportunidades dentro del empleo formal.
Los números muestran una realidad preocupante
Los últimos datos disponibles del INDEC permiten dimensionar parte del escenario laboral.
Durante el primer trimestre de 2026, Río Gallegos registró una tasa de desocupación del 8,5%, por encima del promedio nacional del 7,8%. Fue, además, el nivel de desempleo más elevado entre los aglomerados de la Patagonia incluidos en la medición.
Sobre una población de referencia cercana a los 135 mil habitantes, las estimaciones ubicaban en alrededor de 6 mil las personas desocupadas que buscaban activamente trabajo en la capital santacruceña.
El próximo informe del INDEC correspondiente al segundo trimestre de 2026 está previsto para el 17 de septiembre, por lo que en los próximos días se conocerá si esta situación mejoró o se profundizó.
Sobrevivir no es lo mismo que tener estabilidad
Una persona puede trabajar muchas horas vendiendo comida, ropa o productos caseros y aun así continuar sin aportes jubilatorios, obra social, vacaciones o un ingreso estable.
Por eso, una feria llena o más vendedores en las calles no necesariamente representan crecimiento económico. En muchos casos pueden reflejar familias buscando alternativas porque el empleo registrado no alcanza.
No se trata de señalar a quien intenta salir adelante. Se trata de preguntarnos por qué cada vez más personas necesitan hacerlo.
Sin consumo tampoco se genera trabajo
El sector privado también necesita condiciones para crear empleo.
Cuando hay poco dinero circulando, los comercios venden menos, las pequeñas empresas reducen gastos, se postergan inversiones y disminuye la posibilidad de incorporar trabajadores.
Sin consumo y sin inversión es muy difícil que aparezcan nuevos puestos de trabajo privados.
Santa Cruz necesita empresas que lleguen, pero también que aquellas que ya están instaladas puedan crecer, producir y contratar personal.
Una provincia con recursos que necesita transformarlos en empleo
Santa Cruz cuenta con petróleo, gas, minería, turismo y otras actividades con enorme potencial.
El desafío es que esos recursos se traduzcan en trabajo genuino para quienes viven en la provincia.
La venta informal puede representar una salida momentánea y merece respeto quien recurre a ella para sostener su hogar.
Pero no podemos acostumbrarnos a que esa sea la única alternativa.
Santa Cruz necesita recuperar el consumo, atraer inversiones y, fundamentalmente, volver a generar empleo privado y formal que permita a las familias recuperar estabilidad y previsibilidad.
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