Tras conquistar el mundo del boxeo, el santacruceño nacido en Caleta Olivia dedicó sus últimos años a combatir el hambre. Su red solidaria asistía a miles de familias en Buenos Aires y tenía proyectos para ayudar también a su ciudad natal.
La muerte de Jorge “Locomotora” Castro, ocurrida este miércoles 14 de octubre a los 59 años, provocó una profunda tristeza en el deporte argentino. Sin embargo, detrás del excampeón mundial existía una faceta que merece ser recordada: su enorme compromiso con las personas que atravesaban situaciones de necesidad.
El boxeador nacido en Caleta Olivia había construido una importante red de asistencia alimentaria en el conurbano bonaerense. Según sus propias declaraciones realizadas en septiembre de este año, coordinaba 14 comedores comunitarios y 9 merenderos, que alcanzaban a unas 6.400 personas.
De esos establecimientos, cuatro eran administrados directamente por su organización, mientras que otros diez recibían su colaboración y abastecimiento. En sus cuatro comedores trabajaban 18 personas, además de quienes participaban en las tareas de distribución.

Todo comenzó con una olla popular
La iniciativa nació durante la pandemia, cuando Castro decidió utilizar su gimnasio para preparar comida destinada inicialmente a boxeadores y familias que atravesaban dificultades económicas.
Lo que comenzó como una pequeña olla popular fue creciendo hasta convertirse en una red de asistencia que llegó a distintos sectores del conurbano, entre ellos Villa Fiorito y Temperley.
A través de la Fundación Locomotora Castro y la Asociación Civil El Roña Castro, organizaba la recepción y distribución de alimentos, con aportes de empresas, productores y del Gobierno de la provincia de Buenos Aires.
Su trabajo incluía comidas preparadas, bolsones de mercadería y alimentos destinados a ayudar a las familias durante los fines de semana.
De ayudar a los chicos a recibir familias enteras y jubilados
En distintas entrevistas, Castro había manifestado su preocupación por el aumento de personas que acudían a los comedores.
Explicaba que, mientras inicialmente asistían principalmente niños, con el tiempo comenzaron a llegar padres, madres, trabajadores y jubilados que no lograban cubrir sus necesidades básicas.
El propio excampeón había atravesado una infancia marcada por las carencias y reconocía que esa experiencia personal era una de las principales razones de su compromiso social.
Su último proyecto también miraba hacia Santa Cruz
En agosto de este año, durante una visita a Caleta Olivia, Castro manifestó su intención de colaborar con comedores e instituciones deportivas de su ciudad natal.
Había anunciado que buscaría enviar alimentos para familias necesitadas y elementos deportivos para jóvenes que comenzaban a practicar boxeo, básquet y vóley.
Entre sus propuestas figuraba la entrega de guantes y otros materiales para escuelas de boxeo locales. Se trataba de compromisos y proyectos que había expresado públicamente, aunque no se pudo confirmar si llegaron a concretarse antes de su fallecimiento.

Un campeón dentro y fuera del ring
Jorge “Roña” Castro será recordado por su histórica carrera deportiva, sus triunfos internacionales y el título mundial que conquistó en 1994.
Pero también deja otra historia: la de un hombre que, después de conocer la gloria deportiva, dedicó buena parte de su vida a organizar ayuda para quienes tenían dificultades para llevar un plato de comida a sus hogares.
Su último gran combate no fue arriba de un ring. Fue contra el hambre, acompañando a miles de personas que necesitaban una mano.
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