Una referente del sector señaló que en los últimos tres años desaparecieron 64 hoteles, en su mayoría pequeños establecimientos. A la preocupación se suman más locales comerciales cerrados y un bajo nivel de reservas en Villa Gesell.
La temporada de verano se acerca con señales de preocupación para parte del sector turístico de la Costa Atlántica. En Mar del Plata, empresarios hoteleros advierten que los establecimientos más pequeños y orientados al turismo familiar enfrentan dificultades para sostener sus costos y competir por los huéspedes.
Según una referente de la hotelería local, durante los últimos tres años cerraron 64 establecimientos. La cifra forma parte de un relevamiento del sector y no de un registro oficial de cierres. La empresaria señaló que en la ciudad quedarían unos 400 hoteles: alrededor de 100 sindicales y, entre los restantes, cerca de 190 de una y dos estrellas o residenciales.

La preocupación se vincula también con la competencia de precios. Según explicó la referente, cuando los hoteles de mayor categoría bajan sus tarifas para captar demanda, esa reducción repercute en los establecimientos económicos, que disponen de menos margen para afrontar sus costos. El sector describe una temporada invernal especialmente difícil y observa con cautela el comportamiento de las reservas para el verano.
El panorama alcanza al comercio. Un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata contabilizó 282 locales cerrados sobre 2.413 relevados, un 11,7%. En mayo, la proporción era del 7,8%: el aumento de locales cerrados en ese período fue cercano al 48%.
En Villa Gesell, representantes hoteleros también manifestaron inquietud por el bajo nivel de reservas a pocas semanas del inicio de la temporada, incluso en establecimientos que mantienen tarifas similares a las del verano anterior. Se trata de una advertencia del sector y no de una medición general de todas las reservas del destino.
Los datos disponibles corresponden a relevamientos y testimonios sectoriales de esas localidades. No permiten afirmar que la situación sea idéntica en todos los destinos bonaerenses, pero sí reflejan dificultades en dos plazas importantes de la Costa Atlántica: cierres hoteleros y comerciales, competencia por precios y expectativas cautelosas ante el verano.
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