La empresa estatal dejará de operar en los aeropuertos de Río Gallegos y Comodoro Rivadavia. Según la Asociación del Personal Aeronáutico, alrededor de 25 trabajadores de ambas bases quedaron alcanzados por la medida. En la capital santacruceña son ocho los empleados que atraviesan la incertidumbre laboral.

Intercargo avanza con el cierre de sus escalas en Río Gallegos y Comodoro Rivadavia, una decisión que genera preocupación tanto por el futuro de los trabajadores como por la continuidad de determinados servicios aeroportuarios en la Patagonia.
Según informó la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), alrededor de 25 trabajadores entre las dos bases están alcanzados por el proceso. Entre las alternativas planteadas al personal aparecen el traslado a otra base operativa o una desvinculación mediante el pago de una indemnización.
Ocho trabajadores afectados en Río Gallegos
La situación tiene un impacto directo en Santa Cruz. De acuerdo con declaraciones de Marcelo Cazzulo, secretario gremial de la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales, ocho trabajadores de Intercargo en Río Gallegos podrían quedarse sin empleo.
La empresa habría ofrecido a estos empleados la posibilidad de trasladarse a Buenos Aires. Desde el sector gremial remarcaron las dificultades que representa una decisión de estas características para personas que tienen sus familias, viviendas y proyectos de vida establecidos en la capital provincial.
La compañía comunicó a los gremios que el cierre de las escalas se concretaría dentro de un plazo de 90 días, aunque parte de ese período ya habría transcurrido.
Incertidumbre por los servicios aeroportuarios
Intercargo presta servicios esenciales en tierra, entre ellos asistencia de rampa, traslado de equipaje y carga, además de equipamiento necesario para determinadas aeronaves.
La salida de la empresa abre interrogantes sobre quién cubrirá esas prestaciones en Río Gallegos y Comodoro Rivadavia. Desde fuentes oficiales aseguraron que la reorganización no afectará los servicios ni a los pasajeros y explicaron que la decisión busca redistribuir recursos hacia aeropuertos donde tengan mayor utilización.
Desde el sector gremial, en cambio, existe preocupación por la disponibilidad de alternativas y por el futuro de los trabajadores.
El escenario también despierta atención en El Calafate, ya que representantes gremiales advirtieron sobre el retiro de equipamiento y posibles dificultades para atender determinados aviones de gran porte durante la temporada alta.
La medida llega además después del fracaso del proceso de privatización de Intercargo. La licitación para vender el 100% de la empresa estatal, con una base superior a los US$45 millones, terminó sin oferentes.
Mientras avanza el proceso de reorganización, la principal preocupación está puesta en el futuro de las familias afectadas y en cómo quedarán cubiertos servicios fundamentales para la operación de los aeropuertos patagónicos.
CONTENIDO INSTITUCIONAL

PUBLICIDAD


