La Federación Económica de Santa Cruz cuestionó al Gobierno de Claudio Vidal por no haber canalizado a través de comercios provinciales la adquisición de 40 mil pares de zapatillas aportados por privados. También pidió evitar fotografías, filas y cualquier exposición de los niños y sus familias durante la entrega.

La Federación Económica de Santa Cruz (FESC) lanzó un duro comunicado contra el Gobierno provincial luego de conocerse la gestión para obtener, mediante aportes de actores privados y empresas petroleras, 40 mil pares de zapatillas destinados a familias santacruceñas.
El cuestionamiento no apunta a la ayuda en sí, sino a la manera en que fue instrumentada. Desde la entidad empresarial preguntaron por qué el Gobierno de Claudio Vidal no gestionó que esos miles de pares fueran adquiridos y entregados mediante comercios de las diferentes localidades de Santa Cruz.
Para la Federación, una decisión de esas características habría permitido acompañar a un sector comercial que atraviesa una situación crítica y, al mismo tiempo, darles a las familias la posibilidad de elegir el calzado adecuado para sus hijos.
Zapatillas para los chicos, pero con la posibilidad de elegir
Este punto resulta particularmente importante. El calzado es una prenda personal y muy particular para cada niño. Un número no necesariamente significa que cualquier zapatilla resulte cómoda: cada chico tiene un pie diferente y debería tener la posibilidad de probarse y seleccionar el modelo que mejor se adapte a sus necesidades.
Un mecanismo instrumentado mediante los comercios santacruceños podría haber permitido que cada familia concurriera a un establecimiento de su localidad y eligiera el par correspondiente.
Además de garantizar mayor comodidad para los menores, la iniciativa habría significado acompañar al comercio provincial, manteniendo el movimiento económico dentro de Santa Cruz en momentos de caída del consumo y cierre de establecimientos.
La FESC recordó además que Santa Cruz cuenta con una Ley de Compre Local y consideró que decisiones como esta van en sentido contrario al espíritu de esa normativa.
“El comercio santacruceño se siente totalmente desamparado”
La crítica de la Federación va incluso más allá del caso de las zapatillas.
La entidad sostuvo que no se trata de un episodio aislado y vinculó esta situación con otras decisiones provinciales, mencionando expresamente la comercialización de mercadería mediante el Mercado Concentrador Patagónico y Santa Cruz Puede S.A.U.
Según la Federación, se está configurando una política que termina dejando en desventaja a comerciantes que generan empleo, pagan impuestos y continúan haciendo esfuerzos para mantener abiertas sus puertas.
“Hoy el comercio santacruceño se siente totalmente desamparado”, expresó la entidad, que reclamó al Ejecutivo provincial priorizar a productores y comerciantes santacruceños en decisiones de esta magnitud.
Un pedido fundamental: que no expongan a los chicos
Otro de los puntos más sensibles del comunicado está relacionado con la forma en que serán entregadas las zapatillas.
La Federación pidió expresamente que el procedimiento sea lo más anónimo posible, sin fotografías ni exposición de menores y evitando filas de padres y familias para recibir el calzado.
Es un aspecto que debería ser prioritario.
Una ayuda destinada a un niño no puede convertirse en una herramienta de exposición política. La situación económica de una familia pertenece a su intimidad y ningún chico debería quedar identificado públicamente por necesitar un par de zapatillas.
La propia Federación pidió no repetir experiencias anteriores de entregas públicas y aconsejó evitar cualquier utilización política de la iniciativa.
Ayudar a las familias y acompañar al comercio podían ir de la mano
La discusión que instala la FESC deja finalmente un interrogante para el Gobierno de Claudio Vidal: si las zapatillas están destinadas a familias de Santa Cruz, ¿por qué no buscar un mecanismo que también permitiera beneficiar a los comercios de Santa Cruz?
La asistencia a quienes la necesitan es necesaria y debe valorarse. Pero también resulta legítimo discutir cómo se implementa.
Permitir que cada niño eligiera un calzado adecuado en un comercio de su propia localidad habría significado mayor libertad y comodidad para las familias, menos exposición y una oportunidad para un sector comercial que atraviesa una situación sumamente difícil.
Ayudar a los santacruceños y defender al comercio santacruceño podían formar parte de una misma política.

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